«Vida de una biblioteca» es el título del artículo que se publica este lunes en el periódico La Provincia sobre la BPE en Las Palmas, su funcionamiento, servicios y los problemas a los que se enfrenta por la crisis económica. Destaco aquí el comienzo, aunque recomiendo la lectura del original:
En las infinitas estanterías encuentran su descanso personalidades históricas, héroes de cuento, matemáticos, astrónomos, médicos, animales o seres fantásticos, entre otros muchos. Todos ellos presentes y ausentes a la vez permanecen a la espera de volver a cobrar vida bajo la atenta mirada de un ávido lector. Una mente inquieta o unas manos selectas rompen durante un tiempo, no importa cuánto, la armoniosa convivencia marcada por un cuidado orden alfabético. Almacén de sabiduría y de otros mundos, el silencio de su interior solo se ve violado por el ir y venir de los pasos, el movimiento de las hojas o los tímidos susurros. «Sí… la biblioteca tiene vida propia», sentencia Antonio Morales, director de la Biblioteca Pública del Estado. Y su vida corre peligro…
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